La Doble Vara de Medir. Incongruencias personales

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En cada conflicto interpersonal hay una persona que se siente injustamente tratada por una doble…

Ya sea por conveniencia deliberada o por amor propio inconsciente, estamos tentados a juzgar nuestros actos como más virtuosos de lo que en verdad son mientras que juzgamos las acciones ajenas como imperfectas.

Es humano (y fácil) pensar que es el otro el que se equivoca en las decisiones; el que no se entera, “el malo de la película”, el que no cumple los acuerdos, el egoísta, el injusto, el que dificulta la buena relación de pareja, etc., etc.

Podemos tener estas impresiones incorrectas debido a una cierta miopia y a una falta de auto-conciencia que nos impiden ser objetivos. Desde ahí, medimos con dos varas distintas los actos propios y los ajenos.

En la terapia Gestalt este fenómeno tiene que ver con los sesgos y las proyecciones, es decir, formas de actuar o pensar que uno manifiesta, pero sobre las cuales uno no puede responsabilizarse, por lo que se acaban externalizando (proyectando) en otras personas.

Para cambiar esta injusta tendencia es necesario tomar distancia en relación al asunto que nos concierne para así tener una visión panorámica con la mayor cantidad de detalles, incluidos aquellos que indican que uno también crea o mantiene el conflicto.

Por poner algunos ejemplos, esto se traduce en que a veces es uno mismo el que toma decisiones equivocadas, el que no se entera, el “malo de la película”, el que hace menos por el grupo o el que boicotea la relación de pareja.

Solo cuando nos responsabilizamos por nuestra parte, podemos hacer algo para solucionarlo y dejar atrás las incongruencias que generan conflictos.

Pero esto no es suficiente.

Es necesaria una buena dosis de humildad y de valentía para aceptarlo ante nuestro interlocutor. Cuando la hay, con el ejemplo propio por delante abres el camino para que la otra persona también deje atrás el contraataque automático y dé un paso hacia la reflexión sincera.

Solo así se puede dar un trato justo al conflicto con el cual encontrar una solución.

Por último, para que la doble vara de medir quede definitivamente enterrada, lo útil es usar la memoria antes de reprochar o culpar para recordar cómo hemos actuado en el pasado ante situaciones similares cuando nosotros no hemos sido los perjudicados.

¿Cómo hemos actuado entonces? ¿Hemos sido tan considerados como ahora nos gustaría que fuesen con nosotros? ¿Hemos sido impecables con nuestra palabras y actos? ¿Hemos sido comprensivos?

Si la respuesta es no, mira donde tienes escondida aún esa segunda vara. Atrévete a reconocerla y ponerla sobre la mesa.

Por mi experiencia como terapeuta, te puedo decir que tenemos que ayudarnos con amor, los unos a los otros, a reconocer lo que hacemos erronea e inconscientemente, de lo contrario no podemos asumirlo y corregirlo.

La clave está en no caer en el papel de victima al tiempo que se le asigna al otro el de verdugo.

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