Cómo superar una ruptura sentimental. Errores y aciertos para superar una separación

como superar una separacion amorosa

Aprende qué te sirve (y qué no) para superar una separación amorosa.

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Superar una separación amorosa no es fácil. Aceptar que lo que fue, ya no será, es un paso que sacude profundamente. Es como un duelo donde algo muere y aquello que queda, se tiene que reacomodar.

A veces la ruptura sentimental se da de forma repentina o brusca, lo que hace que de la noche al día te veas en una realidad nueva que duele y asusta. Otras veces la ruptura se veía venir, pero cuando finalmente sucede, te sientes peor de lo que te habías imaginado.

Las emociones se mueven con tal intensidad que te sientes en una montaña rusa descontrolada, a veces llorando sin parar, otras veces sintiendo culpa, enojo o impotencia. Nada de eso es fácil de gestionar.

A nivel mental se pierde claridad. La cabeza va acelerada, dándole vueltas al mismo tema desde que abres los ojos hasta que te vas a dormir. Una parte de ti necesita respuesta a preguntas del tipo:

  • ¿Qué he hecho mal? o ¿por qué me pasa esto a mí?
  • ¿Qué voy a hacer? ¿Cómo voy a salir adelante? Y si hay hijos de por medio ¿qué va a pasar con los hijos?
  • ¿Y si hago X para intentar volver?, ¿y si le digo esto o aquello?
  • ¿Cómo no me di cuenta antes? o ¿por qué no lo vi venir?

Es como tener en tu interior mil voces que no callan, que se suman a lo que te dice la gente de tu entorno. 

En mi experiencia como terapeuta Gestalt acompañando a gente a superar sus rupturas, veo con frecuencia seis grandes cosas que la gente hace que generan mayor sufrimiento y que alargan el “duelo”.

Caemos en ellas porque nadie nos ha enseñado a hacer lo contrario y porque con las emociones y los pensamientos disparados, es muy fácil adoptar malas reacciones.

Estos son los errores y aciertos mas comunes:

 

1- No cerrar bien el círculo.
Cuando la separación se da de forma brusca, no se da ni el tiempo ni las condiciones para que la pareja se despida correctamente. Esto hace que queden cosas por comunicarse, las cuales dejan el “circulo abierto”.

Explicar con transparencia cómo cada uno vivió la evolución de la relación; pedir disculpas por los errores o desatinos hechos; dar las gracias por los buenos momentos; expresar las necesidades de cada uno para cerrar el círculo de la mejor forma, son cosas necesarias para el bienestar emocional de ambos, pero raramente lo hacemos.

Se que no es cómodo, pero lo que sirve es que te des el tiempo para conversar con tu ex desde el respeto, todo lo necesario para cerrar el circulo.

 

2- Comportamiento no – adulto.
Lo que en ocasiones dificulta ese buen cierre, es precisamente que el comportamiento dominante no es el de dos adultos, sino el de dos niños o adolescentes heridos. Desde ahí, es muy fácil ponerse a la defensiva, lanzar ataques, reproches o lo contrario: evitar a la otra persona.

Cualquier respuesta infantil te aleja del punto central que es “¿cómo cierro esto bien, como persona adulta que soy, sin dañar ni hacerme daño?”

Sin una buena auto-observación y sin una capacidad de reconducir el comportamiento, hay muchas posibilidades de quedarse atorado en esa inmadurez inconsciente, con el peligro añadido de que ante futuras relaciones sentimentales la inmadurez se siga repitiendo.

Tienes que colocarte desde tu «yo adulto», y actuar desde ahí.

Niños en cuerpo adulto

 


3- Evitar las emociones incómodas.
Romper duele, sobre todo cuando se han compartido años felices, cuando se debe a una infidelidad, hay hijos, o simplemente cuando se habían creado expectativas muy altas. 


Lo normal es querer evitar ese dolor, esas tristeza, impotencia, melancolía (o lo que sea). El problema es que negar las emociones no hace que desaparezcan, solo hace que se acumulen bajo la alfombra.


Precisamente una razón por la cual se evita conversar con la otra persona para cerrar bien el círculo, es para evitar sentir lo que se siente. 


Aprender a gestionar tus emociones con acierto, darles el espacio que necesitan, pero sin revolcarte en ellas como un o una drama queen, es liberador y algo que puedes aprender si lo necesitas.


Así que sea como sea, lo que sirve es que le des espacio a lo que sientes en una medida sana y justa.


 


4- Asumir responsabilidades en extremos.
Pensar que todo es culpa tuya o de tu ex pareja, es inexacto. Sin duda uno de los dos pudo haber hecho más “meteduras de pata” pero todo lo que sucedió después divide las responsabilidades en un lugar que nunca es “100% tuya o mía”.


Si te culpas de todo, será posible que te sientas avergonzado, poco valiosa y hasta merecedor de un castigo. Si te sientes la víctima, será complicado que puedas olvidar lo sucedido y que puedas aprender algo.


Avanzar en asumir la responsabilidad justa, permite que no añadas más sufrimiento al ya de por sí difícil momento de la separación amorosa.


Hazte cargo de la responsabilidad que nadie más puede cargar por ti, da la cara, sin lavarte las manos, pero sin fustigarte.


 


5- Basarte en lo que hace la otra persona.
Tras compartirte lo anterior, puede que te digas “sí muy bien lo que dices Aldo pero, ¿qué pasa si la otra persona es la que no quiere actuar como adulto?, ¿qué tal si no quiere cerrar el círculo o reconocer sus emociones? Pues es una lástima, pero eso no debe impedir que tú sí lo hagas.


Ojalá fuesen los dos los que ponen de su parte, pero si no es así, aún está en tus manos hacer lo que sí funciona para que superes la separación.


Justificarte en lo que tu ex no hace, para no hacerlo tú, es un error. De nada sirve estar con la mirada clavada en él o ella cuando lo que tienes que hacer es centrarte en salir adelante y en recuperar tu bienestar, aunque para ello tengas que aprender cosas nuevas.


Se valiente y da los pasos necesarios, sin importar que tu ex no esté haciendo lo mismo.


 


6- No cuidarte y ni tratarte bien
¿Te imagines a una persona recién operada, convaleciente, que no se cuida bien a sí misma? Pues a veces eso es justo lo que sucede. A pesar de estar atravesando un momento de fragilidad, te exiges estar al mismo nivel de siempre. No te cuidas, menos aún te mimas.


Si quieres aparentar normalidad y ocultar el mal momento que atraviesas, tienes que hacer un esfuerzo doble que tu baja energía no puede sostener. Si a esto le sumas el negarte a recibir la ayuda que tu entorno ofrece, te estás complicando innecesariamente la vida.


Te tienes que cuidar, tratarte bien y ser humilde. ¿Quién no ha atravesado un mal momento? Los superhéroes y superheroínas solo existen en las películas, te lo aseguro.


 


Espero que estos seis aspectos sobre cómo superar una separación amorosa aumenten tu claridad.


Seguirlos te permite fomentar el comportamiento, las decisiones y las acciones necesarias para pasar página.


Ya no es excusa el “no se qué debo hacer”, aún así, entiendo que pensar algo y hacerlo son dos cosas distintas, por lo cual te ofrezco ayuda personalizada como terapeuta si quieres contar con un apoyo extra a la hora de aplicar estos aspectos en ti.


Si sientes que lo necesitas, da el paso. 

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