la receta de Einstein para vivir feliz

La receta de Einstein para vivir con sentido y felicidad

Nadie duda que Albert Einstein fue un genio. Pero una frase suya que descubrí hace poco me hace pensar que también era un sabio al sintetizar, en una sola línea, el complejo tema del sentido de la vida, la felicidad y su relación con lo que llamamos el éxito.

Nadie duda que Albert Einstein fue un genio. Pero una frase suya que descubrí hace poco me hace pensar que también era un sabio. Las palabras de su frase contienen lo que bien podría ser su receta para vivir con sentido, equilibrio y felicidad.

Es increíble que en una línea se pueda decir tanto en relación al complejo tema de el sentido de la vida y su relación con lo que llamamos el éxito.

Sin duda alguna, el éxito se puede entender de muchas formas. Una de las más extendidas, tiene que ver con la abundancia económica acompañada del reconocimiento ajeno. Algo que sin duda alguna, resulta tentador.

Por un momento imagina qué harías si pudieses tener todos los bienes materiales y todas las experiencias que quisieras. ¿Vaya vida no?

Buena parte de ese deseo de éxito “exterior” está empujado por los placeres y los temores. Con los placeres la relación es muy simple: entre mayor sea mi éxito económico, más placeres podré experimentar en forma de pertenencias y experiencias.

Los temores en cambio ejercen una relación de rechazo. Si me imagino un futuro donde me faltan los recursos materiales que hacen mi vida placentera, activo una intención de acumular el mayor éxito material posible con tal de evitar esa posibilidad.

 

Redefinir el Éxito

Pero sucede que cuando el esfuerzo consciente está puesto en tener éxito “exterior”, nos olvidamos con facilidad de lo que nos hace valiosos. Y aquí entra la grandeza de la frase de Einstein:

«No intentes convertirte en un hombre de éxito, sino en un hombre de valor»

Lo que da sentido y equilibrio a la vida, lo que nos hace de verdad seres maravillosos, no es la abundancia ni el reconocimiento, sino el hecho de ser personas de valor.

Una persona de valor es alguien que contribuye a la convivencia armoniosa; alguien que aporta “humanidad” a su sociedad. Alguien que suma y no resta. Una persona lo suficientemente valiente e íntegra para vivir bajo valores como la sinceridad, la solidaridad, la justicia, la honradez y la compasión.

Es gracias a estos (y otros) valores, que podemos restar fuerza al impulso egoísta. Impulso que nos lleva a actuar sin respeto a los demás, ni a nosotros mismos.

El egoísmo no genera valor. Contempla a los demás como meros medios utilizables en el camino hacia los deseos personales. Y solo subsiste cuando se entiende la vida como una lucha y una competición constante entre individuos.

 

la receta de Einstein para vivir feliz

 

 

Riqueza Interior

En cambio, cuando nos convertimos en personas de valor, poseemos una riqueza no-material que se manifiesta en nuestros actos del día a día. Da igual si estamos interactuando con conocidos o con desconocidos; no importa si estamos pasando una etapa próspera o complicada, cuando hay valores, hay una riqueza -o éxito- “interior”.

La diferencia entre los dos riquezas es que mientras que el éxito externo es difícil de conseguir, y una vez conseguido puede desaparecer con facilidad; la riqueza interior nos puede acompañar siempre, con sensatez, permitiéndonos vivir en paz.

En estos tiempos complejos, cuando la situación se pone cuesta arriba, agradezco la frase de Einstein por recordarme que lo valioso en mi, es totalmente independiente de lo que sucede afuera.

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