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Cómo definir tus metas para lograrlas

Definir correctamente los objetivos es vital para iniciar con buen pie el camino hacia ellos. Aprende a definir lo que quieres para no perder tiempo, rumbo, dinero y esfuerzo.

Con el fin de la pandemia más cercano, muchos se plantean retomar proyectos o iniciar algunos nuevos. Lo que estaba detenido se puede reiniciar y la normalidad nos permite reactivarnos.

Antes de comenzar a movilizar recursos y energía, vale la pena revisar una serie de aspectos que te ayudarán a ser más consciente en relación a lo que quieres alcanzar.

Como siempre, todo se resume en la cuestión de estar “despiertos” ante lo que en verdad nos mueve. Solo de esta manera podemos ser coherentes y eficientes en nuestras decisiones.

Solo tú puedes reconocer si lo que actualmente tienes en la vida es lo que sientes que te mereces. Porque al final se trata de eso ¿no crees?, de lograr lo que sientes que mereces. No debes renunciar a algo que crees posible, de la misma forma que no debes limitarte con una vida que no deseas, que no sientes tuya o que ya no te satisface.

Pero lograr los objetivos, personales o laborales, no es fácil, más aún cuando desde el inicio la meta no está bien definida. Cuando esto sucede, es fácil acabar desviados del objetivo, perdiendo tiempo y esfuerzo, o directamente metidos en apuros.

Imagen listado puntos

Aspectos para definir tus metas 

Aquí te comparto cinco aspectos que te ayudarán a definir correctamente tus metas. La mayoría de veces nadie nos ha enseñado esto. Y es una pena, porque hacen todo más fácil.

Fíjate bien, para que toda meta tenga “cara y ojos” debe ser:

1. Específica y expresada en positivo. La definición de tu meta te ha de llevar a pensar en lo que sí quieres con el mayor número de detalles específicos para que no haya interpretaciones o ambigüedades. Es como si dibujaras en tu mente lo que deseas, para luego poder plasmarlo tal y como te lo imaginas. A más detalles incluyas, dejas menos cosas al azar.

2. Medible. Asegúrate que tu meta incluya indicadores. Una meta sin indicadores a los cuales recurrir para reconocer tus avances, es algo inatrapable como el viento. Las palabras que no son cuantificables no sirven.

¿Quieres bajar de peso?  ¿A qué peso exactamente?
¿Quieres más clientes? ¿Cuántos y de qué tipo?
¿Quieres aumentar tus ahorros? ¿A qué nivel?
¿Quieres aprender inglés? ¿Hasta tener qué certificado?

Los indicadores medibles te ayudan no solo a comprobar si ya has llegado, también te permiten reconocer si te estás acercando lenta o rápidamente (o si por desgracia te estás alejando).

3. Enmarcada en el tiempo. Además de los indicadores has de meter la variante tiempo. Si no te fijas un plazo de tiempo para avanzar y para lograr tu objetivo, es fácil que acabes postergando, improvisando el ritmo o tomándote una eternidad para lograrlo.

Nada está escrito en piedra, así que el tiempo que fijes siempre lo puedes reajustar, pero lo relevante es que si necesitas cambiarlo sea por una razón de peso y no por estar perdiendo el tiempo.

4. Realista y retadora. Una meta que no es realista es una quimera, aún así, soy muy consciente que la definición de “realista” será distinta para cada persona y de que nadie puede imponer su visión a los demás. Si tú, que te conoces mejor que nadie, crees que tu objetivo es alcanzable, adelante, va tras él.

Por otro lado, asegúrate que tu meta representa un reto: si te propones algo muy fácil simplemente no tiene gracia ni impulsa tu crecimiento personal.

5. Ecológica. Por último, el quinto aspecto a tener en cuenta tiene que ver con los demás y con el entorno. Tu objetivo tiene sin duda consecuencias para ellos, por lo que es necesario considerarlas para asegurarte que no perjudiquen o representen un contratiempo para nadie.

Si fuera necesario, habla con los demás y negocia cuánto para que tu objetivo sea, en ese sentido, “ecológico”.

 

Con estos factores tu meta va a tener “cara y ojos”. Sabrás bien lo que quieres y no te dejarás desviar por cantos de sirena. Ponerte a trabajar en ella para materializarla va a ser sencillo.

 

Muchas veces nuestra meta es solo un medio para llegar a algo más profundo

 

El meta-objetivo

Luego hay otro tema importante a la hora de definir nuestras metas. ¿Para qué queremos lo que queremos?

La pregunta tiene trampa pues hay respuestas que parecen obvias: «quiero ganar más dinero, ¿quién no quiere hacerlo?” o “quiero estar delgado, ¿quién quiere tener sobrepeso?” pero si te das cuenta, la pregunta sigue sin respuesta.

En el fondo muchas veces nuestra meta es solo un medio para llegar a algo más profundo, a una emoción o sensación que queremos sentir y que está escondida detrás de lo superficial.

Tan escondida puede estar esa necesidad emocional, que en una primera indagación puede que no logres reconocerla. Pero si te quedas ahí, conectando con su interior, tarde o temprano brota una respuesta sincera y sorprendente.

Te comparto algunas de las respuestas que he escuchado en las sesiones de terapia o coaching que ofrezco:

  • “Lo que quiero es demostrarme que puedo”
  • “Quiero la admiración de mi pareja  o padres”
  • “Lo que busco es sentirme libre”
  • “Lo que anhelo es estar paz”
  • “Solo busco el cariño de los demás”

 

Esto es el meta-objetivo. Es lo que verdaderamente queremos, nos emociona y hace vibrar.

Para ayudarnos a descubrirlo sirve hacer la pregunta ¿cómo espero sentirme cuando logre mi meta?

 

Las metas son un reflejo de tu interior

Las metas las decide tu parte más sabia y auténtica. Son un reflejo de tus experiencias pasadas, de tus fortalezas y debilidades, así como de tus necesidades emocionales.

Es curioso ver cómo en ocasiones nuestros sueños son el detonante que nos empuja a convertirnos en la mejor versión de nosotros mismos. Junto a un gran reto personal o laboral, siempre hay la posibilidad de una importante transformación que nadie puede hacer por ti.

Gana consciencia de lo que quieres y define bien tus metas para lograrlas.

Si quieres profundizar en este tema, tienes todo un libro y cuaderno de ejercicios a tu disposición.

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