¿Cuándo ir a terapia de pareja? ¿Cómo funciona y qué se hace?

cuando ir a terapia de pareja
cuando ir a terapia de pareja

Las relaciones de pareja son uno de los vínculos más significativos que hay. Nos brindan…

Las relaciones de pareja son uno de los vínculos más significativos que hay. Nos brindan complicidad, alegria, apoyo e ilusión.

Sin embargo, no es extraño que con el tiempo las relaciones vayan enfriándose, y comience a surgir una distancia emocional.

El error de muchas parejas es esperarse hasta que esa distancia se ha convertido en un abismo que les lleva a pensar que la ruptura es una posibilidad real. Es entonces cuando buscan una ayuda en forma de terapia de pareja que les permita evitar la caída libre al precipicio. 

La terapia de pareja es un espacio especializado para ayudar a salvar la relación de aquellos problemas que no han logrado solucionar por cuenta propia. Pero no sólo es un último recurso. También es un espacio donde atender y solucionar aquellas señales de alarma que indican que el distanciamiento o los conflictos comienzan a ser frecuentes.

No hay que esperar a que el cielo se ponga negro para ir por un paraguas. Para ello existen los avisos meteorológicos.

En las relaciones sucede lo mismo.

Puedes atender las señales que indican que algo está cambiando en tu relación, y empezar a hacer algo ya; o puedes esperar hasta que la tormenta la tengas encima.

Reconocer que algo no va bien en la relación más importante de tu vida y decidir buscar apoyo profesional, es un acto de valentía que habla bien de ti.

 

¿Cuándo ir a terapia de pareja?

Si te preguntas si ha llegado el momento de pedir esta ayuda, aquí tienes algunas señales que indican que la terapia de pareja es pertinente:

  1. Las discusiones con tu pareja se repiten y difícilmente llegan a una solución.
  2. La comunicación se rompe y parece imposible entenderse.
  3. La relación se enfría y gana espacio un distanciamiento emocional, mental o físico.
  4. La confianza se deteriora.
  5. Los cambios vitales (hijos, mudanzas, cambios laborales importantes) generan tensiones crecientes en la pareja.
  6. Los proyectos de vida entran en conflicto y no hay acuerdos a la vista.
  7. La relación se desequilibra por la dependencia o la falta de implicación.
  8. Los resentimientos por cosas sucedidas en el pasado siguen dañando el presente.

Y por supuesto, la última y más preocupante de todas las señales: cuando en la pareja surgen las dudas sobre continuar juntos o separarse.

El problema es que la ruptura da mucho miedo, al tiempo que genera un mar de dudas enorme.

¿En verdad esto no tiene solución?

¿Qué deberíamos cambiar para salvar lo construido?

¿Nos estaremos equivocando si no luchamos para seguir juntos?

Como es normal, estas preguntas generan un vaivén emocional. En poco tiempo se viven momentos de esperanza y luego de desánimo, de rabia y de apatía, de tristeza y de bloqueo, creando una montaña rusa interior.

La respuesta sana a cuándo ir a terapia de pareja es clara: cuanto antes. Cuanto más se posterga este paso, más grandes se hacen los problemas, la distancia o las discusiones van en aumento, y mayor es el riesgo de tomar decisiones precipitadas, como separarse.

Sí, separarse puede parecer la salida más fácil, pero no siempre es la salida acertada. Muchas personas descubren que han perdido más de lo que han ganado.

Lo paradójico es que, frecuentemente, la relación puede salvarse si se dan los pasos adecuados.

¿Cómo funciona la terapia de pareja?

La terapia de pareja consiste en encuentros regulares, programados con antelación, en los que se trabaja paso a paso lo que la relación necesita.

A largo del proceso, se alternan sesiones de pareja con sesiones individuales, las cuales permiten que cada persona tenga un espacio propio donde hablar y ganar claridad.

  • Las sesiones de pareja suelen durar alrededor de una hora y media. 
  • Las sesiones individuales duran 60 minutos.


La duración total del proceso depende de cada caso. Algunas parejas avanzan rápido, otras necesitan más tiempo. Todo depende de la complejidad de la situación. En cualquier caso, el terapeuta se adapta a la realidad que vaya surgiendo y las necesidades de las personas.

Antes de comenzar, es habitual realizar una entrevista informativa gratuita. Es una oportunidad para conocer al terapeuta y decidir si es la persona adecuada para guiar las sesiones.

¿Qué se hace en una terapia de pareja?

Que tu relación se salve, o no, es la consecuencia de varios factores. Por esta razón, lo que se hace en una terapia de pareja es una variedad de acciones que impulsan una mejora progresiva en tu relación.

Algunos de las cosas más comunes que se hacen en terapia de pareja son:

Aumentar la conciencia. La terapia ayuda a identificar dinámicas inconscientes, patrones aprendidos en la infancia o en relaciones previas que funcionan en piloto automático distorsionando la percepción y generando una mala convivencia.

Sólo cuando se gana consciencia se logra quitar la venda de los ojos para ver con mayor claridad, y desde ahí, poder cambiar los patrones aprendidos por el bien de todos.

 

Mejorar la comunicación. El problema no es tener diferencias, sino no saber gestionarlas. Los encuentros sirven para fortalecer la forma en que las partes comunican lo que sienten, piensan y necesitan.

Dejar de asumir cosas, aumentar las preguntas y la escucha activa, o explicar a fondo los argumentos, son algunos ejemplos de lo que implica mejorar la comunicación.

 

Desarrollar inteligencia emocional. Algunas personas explotan emocionalmente y pierden las formas, mientras que otras se encierran en sí mismas cuando surgen los conflictos. Nada de eso sirve para la convivencia :-(

Es necesario identificar lo que sucede a nivel emocional y trabajar en ello teniendo en cuenta que nada sucede por casualidad. En terapia se explora la raíz de esas reacciones y se dan las pautas que ayuden a dar respuestas emocionales menos nocivas.

 

Fomentar la comprensión mutua. Cuando la conciencia, la comunicación y la inteligencia emocional mejora, aumenta la comprensión del punto de vista ajeno.

Al comprender de dónde vienen las actitudes del otro, los desacuerdos dejan de sentirse como ataques personales y los reproches se reducen. Cuando las personas aprenden a mirarse con más empatía y apoyo ante las dificultades que cada uno enfrenta, se genera un cambio positivo.

 

Sanar heridas del pasado. Experiencias no resueltas, traumas familiares o relaciones anteriores pueden colarse en el presente de una pareja de forma inconsciente. Cuando eso sucede, se lía un nudo colosal difícil de deshacer por cuenta propia.

La terapia ayuda a identificar cuándo es necesario revisar el pasado, y a limpiarlo para recuperar una mirada más sana con la cual verse mutuamente.

 

Crear acuerdos sostenibles. La relación se fortalece cuando existen pactos claros que indiquen cómo actuar en las situaciones diarias que generan conflicto. Ya no se deja todo a la improvisación del momento, si no que se tienen acuerdos pensados para desactivar los conflictos.

 

Estos son algunos ejemplos de lo que se hace en sesiones de pareja. En pocas palabras y dicho a mi manera: la terapia invita a hablar, escuchar y reaccionar de una forma diferente a la habitual, con lo cual las parejas logran salir del bucle que les mantiene dando vueltas en círculos perjudiciales. 

En resumen, la terapia de pareja es un recurso útil cuando la relación comienza a experimentar conflictos, sensación de alejamiento o cuando abiertamente se plantea separarse. 

Ir a terapia es dejarte acompañar en el camino de crear cambios positivos en tu relación, así como dejarte ayudar a deshacer los nudos que hasta ahora se resisten. 

Es un acompañamiento que permite evolucionar, tomar decisiones con más claridad y con menos dolor.

Buscar ayuda no es señal de debilidad, sino de determinación, amor y compromiso hacia la relación.

No dejes que la distancia siga aumentando en tu vida sentimental. 

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