Lo Que Mi Curriculum No Dice De Mi

foto aldo barragán

Hola. Soy Aldo Barragán. Esta es la historia más significativa de mi vida.

Nací en México en 1975. Tras una infancia y adolescencia normal, a los 19 años mi vida comenzó a girar cuando una pareja decidió romper conmigo. Ese hecho que para otros hubiera sido llevadero, en mí detonó una crisis que me hizo ver los sentimientos limitantes, las inseguridades y dificultades para expresar lo que sentía que llevaba dentro sin darme cuenta.

Entonces inicié una búsqueda de crecimiento personal con la ayuda de un terapeuta. Recuerdo que en uno de nuestros primeros encuentros, me condujo a través de un ejercicio que me hizo darme cuenta que quitarme esos sentimientos negativos era posible. Ese momento fue revelador: me demostró que la superación personal era posible.

Así que me sumergí de lleno en la terapia para superar mis nudos y conocerme a fondo. Además participaba en talleres y retiros, leía libros, me hacía preguntas sobre mi vida y aprendía a meditar. Incluso perdí interés en la carrera que estudiaba de marketing y decidí cambiar a filosofía, pensando que me ayudaría a cubrir mi anhelo de entender el mundo y conocer(me).

Recuerdo que ese anhelo en realidad lo había tenido desde pequeño. Siempre buscaba tener conversaciones e indagar. También me acompañaba una sensación que no sabía ni cómo llamar, ni cómo fomentar, yo decía que quería “estar”; años más tarde entendí que tenía que ver con la meditación.

Pero la filosofía universitaria no fue como esperaba. La encontré poco práctica. Era todo teoría. Continué asistiendo a clases puntuales de filosofía de la ciencia, oriental o de la religión, hasta que la vida me invito a dar un nuevo giro a los 24 años. 

Vivía con unos amigos y trabajaba en un negocio familiar, pero a mí no me apasionaba aquello. Mis intereses se habían concentrado en el desarrollo personal y el pensamiento oriental, que define la espiritualidad de una forma bien distinta, por lo que la opción inesperada de ir a Nepal y la India representaba una gran oportunidad. Así que compré el billete de avión de ida pero no el del regreso: estaba abierto a que sucediese lo que sea, desde quedarme a vivir ahí o hacerme monje. Me despedí de México y me fui. Improvisación pura y dura.

Estuve ahí más de medio año en ashrams meditando de forma intensa, estudiando y haciendo yoga. Para entonces nunca había practicado yoga. Resultó ser un gran descubrimiento ya que el yoga, tal como lo aprendí, es mucho más que ejercicios físicos o de respiración, es también un camino que te ayuda a conocer el funcionamiento de tu personalidad por la toma de conciencia que haces de tu mente y emociones.  

foto panoramica de la ciudad de barcelona

Cuando eventualmente se me acababa el dinero, compré un vuelo a Barcelona con la idea de trabajar una temporada, hacer ahorros y volver a la India para continuar mi aprendizajes. Pero en Barcelona me esperaba una sorpresa.

Llegué a la ciudad sin conocer a nadie y me puse a buscar trabajo. A los 5 días lo encontré. Días después, di con una escuela de yoga con un enfoque muy similar al que había empezado a conocer en la India. Y por si no me bastasen los guiños de la vida, el profesor de la escuela me ofreció alquilarme una habitación para vivir con él. Así que imagina mi alegría.  

Fue una época muy feliz. Estaba entregado a la filosofía práctica que había estado buscando. Trabajaba media jornada, practicaba yoga nueve veces por semana, meditaba a diario e iba recibiendo la formación para hacerme profesor de yoga. 

Mi interior hallaba respuestas, cerraba heridas, ganaba certezas y confianza

Ahora con los años me doy cuenta que esa formación de yoga y esa etapa de mi vida, moldeó de una forma especial mi perfil profesional. Gracias a esa inmersión, dispongo de conocimiento y herramientas para mis sesiones de coach o terapia gestalt que de otra forma no tendría.

Pero como dice el dicho «la cabra siempre tira al monte» y en el 2003 volví a salir de mi zona conocida para conocer realidades distintas. Estuve meses viajando en bici y trabajando por Israel, lugar que siempre había querido conocer por su bagaje espiritual. Cuando regresé a Barcelona, trabajé en una empresa de exportaciones al mismo tiempo que daba clases de yoga por las noches, hasta que años más tarde renuncié para solo dar clases y seguir buscando ámbitos complementarios en los cuales formarme.

Así fue como conocí el coaching y sus ideas clave vinculadas al ámbito personal o laboral: “potencial”, “excelencia”, “consciencia”, “auto-responsabilidad”. El enfoque práctico y directo del coaching me aportó agilidad y capacidad de potenciar en mí (y en otros) lo positivo. Aprendí también a reconocer y superar pensamientos, actitudes y acciones limitantes.

Tras esta formación fundé Espacio Impulso en el 2010.

Posteriormente hice la formación en terapia Gestalt: un aprendizaje vital para reconocer los ajustes desatinados que hacemos las personas para adaptarnos a las exigencias propias y del entorno, pero que en ocasiones nos acaban empujando a conflictos innecesarios. Al fin y al cabo antes que nada somos personas sujetas a patrones de conducta, presiones, ejemplos inconscientes, miedos, ilusiones y necesidades. No saber cómo gestionar todo esto nos complica la vida.

Además he incorporado la práctica y estudio de la bioenergética a mi rutina y a las herramientas que utilizo con mis clientes. Se trata de un trabajo terapéutico con una base corporal que establece relaciones entre las experiencias vividas durante las fases de desarrollo en los primeros años de vida, y los patrones de comportamiento que quedan grabados en nuestro subconsciente.

Al fin y al cabo antes que nada somos personas sujetas a patrones de conducta, presiones, ejemplos inconscientes, miedos e ilusiones

Podría parecer que mi trayectoria ha sido fácil pero no es así. Créeme, ha habido momentos de mucha incertidumbre, de emociones intensas, de llanto, de impotencia, de decisiones difíciles, de adversidades (incluso económicas) que me han puesto a prueba muchas veces. He asumido riesgos y cometido errores, pero ha valido la pena.

En mas de un momento he tenido que asumir dos trabajos a la vez para salir adelante. He trabajado de comercial, de camarero, de captador a pie de calle e incluso durante trabajos en el turno de noche. Ha sido pesado de soportar, lo acepto, pero necesario para poder empujar a Espacio Impulso en sus primeros años de vida, donde lo mas importante era perseverar. Así que entiendo muy bien a la gente, ya sean emprendedores o trabajadores, estudiantes o altos ejecutivos, cuando hablan de buscar su propósito de vida, de cansancio acumulado, de incertidumbre, de emociones intensas o de deseos de cambios profundos.   

En el 2013 he sido padre de mellizos. Con ellos he descubierto un camino de aprendizaje distinto a todos los anteriores. La paternidad me ha enriquecido como persona, como pareja y como hijo. Me ha mostrado lo que aún tengo que mejorar. Me ha acercado todavía más a los sentimientos, al reto de la entrega incondicional, de la renuncia y la paciencia infinita, entre otras muchas cosas. 

A día de hoy, todo lo vivido me permite ofrecer sesiones individuales con variedad de herramientas que van, desde lo corporal, hasta lo mental, pasando por lo cognitivo, lo relacional y por el anhelo espiritual.  

Disfruto enormemente mi trabajo. Me siento afortunado de poder ayudar a las personas a estar mejor consigo mismas y con su entorno. Precisamente para poder acompañar de la mejor manera, actualmente trabajo con un número acotado de personas a la vez. Personas comprometidas consigo mismas para superar dificultades o alcanzar sus sueños. Si eres uno de ellos, me encantaría conocerte, caminar a tu lado y saber cuál es tu historia.

Si quieres que nos conozcamos, pide en el formulario tu entrevista gratuita para impulsar tu transformación personal