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Encontrar Tu Equilibrio Emocional

Cada uno ha de buscar su propia receta de equilibrio emocional. Una mirada global, una gestión adecuada de la racionalidad y de los impulsos son algunas claves para nuestra inteligencia emocional.

Te lo digo ya de entrada: no hay recetas universales que funcionen con las emociones. Lo tengo comprobado en las personas que acuden a las sesiones individuales de terapia gestalt.

En torno a las emociones hay muchos prejuicios e ideas incorrectas. Decir que algunas no se han de manifestar porque son negativas, por ejemplo el enojo y la tristeza, es un error. Igualmente es incorrecto pensar que todas las debemos expresar para no guardarlas en nuestro interior.

Las emociones tienen una gran fuerza que nos puede ayudar o contrariar. La diferencia entre una cosa y la otra depende de las circunstancias y la costumbre. 

 

Emociones por costumbre

Cada persona tiene su repertorio de emociones conocidas. Es decir sentimientos habituales que experimenta con facilidad. Dichas emociones acaban afectando nuestra forma de ser. Por otro lado también tenemos un listado de emociones que experimentamos poco o incluso que no estamos acostumbrados a sentir nunca.

La suma de todo lo anterior: emociones familiares y desconocidas, más prejuicios sobre las emociones, nos lleva con frecuencia a una mala gestión emocional que desfavorece nuestro bienestar a corto y largo plazo. 

Centrados solo en el corto plazo acabamos gestionando los asuntos sentimentales de manera incorrecta. Por ejemplo, negamos las emociones que incomodan, pero eso no hace que desaparezcan. En el largo plazo, acabarán saliendo de alguna forma u otra. 

inteligencio emocional

Otras veces el desequilibrio viene tras habernos acostumbrado a dar algún tipo de respuesta emocional que nos sirvió en el pasado, pero que no es verdaderamente positiva en el presente. Imagina una persona que para gestionar las primeras desilusiones importantes de su vida, respondió actuando con apatía, con indiferencia, como si en el fondo no le doliese esa desilusión. Esta respuesta defensiva no es más que una estrategia para protegerse del dolor de la desilusión. 

Esa persona puede considerar que la respuesta fue acertada, pues le protegió, pero en realidad sentó un antecedente para que, ante futuras desilusiones, su respuesta sea actuar como si no le importase, cuando en realidad no es así. 

Sean cuales sean las emociones habituales que funcionan en nuestro interior, acaban operando en automático, alejándonos de lo que sucede en el presente y empujándonos más a estar perdidos, emocionalmente hablando. 

 

El Equilibrio de Alguien Racional

Si eres alguien con la tendencia a ser muy racional, mejorarás tu equilibrio y gestión emocional en el momento que comiences a conectar más con las emociones y a expresarlas. 

Se trata de que “bajes” del discurso mental que te gobierna y te permitas sentir lo que te sucede a nivel corporal, donde reside el lenguaje de las sensaciones y sentimientos. La emociones, a diferencia de los pensamientos, sí se sienten en el cuerpo. 

Bajar al cuerpo puede chocar de frente con la dificultad para sentir, con el miedo a perderse en los altibajos sentimentales y con el temor a encontrar en nuestro interior emociones erróneamente llamadas “negativas”. 

La resistencia a alejarse del férreo control racional también puede ser fuerte. Tanto, que incluso cuando se quiere conectar con los sentimientos, el pensamiento toma las riendas en silencio y lo vuelve a racionalizar todo.

El camino hacia la emociones no es fácil pero dará lugar a que te sientas más vivo e integrado contigo mism@

Contactar con las emociones implica preguntarse ¿qué estoy sintiendo ahora? Requiere mantener la atención en el cuerpo de forma sostenida, lo cual genera malestar y confusión pues al inicio no se siente nada. Pero luego comienzan a surgir las sensaciones, difíciles de etiquetar aún, hasta que se manifiestan de forma inequívoca.   

El proceso no es inmediato pero a la larga, al incorporar la faceta emocional enriqueces tu vida, eres más auténtico y las experiencias toman intensidad. 

 

Personas Emocionales

En cambio, los individuos emocionales tienden a quedarse atrapados en sus sentimientos. Se identifican y sumergen tanto en ellos que luego tienen dificultad para salir de su energía.

Son conscientes que el torbellino emocional les manipula como muñecos de papel, a veces incluso, les hace daño, pero al mismo tiempo suelen estar acostumbrados a sentir la vida con intensidad. 

desborde emocional

No les atrae la idea de ser más racionales, pero tampoco se trata de eso. Solo se trata de que puedan reducir su montaña rusa emocional para que sufran menos.  

Si eres alguien con predominancia emocional, el equilibrio te llega con observación y retención. Esto implica reconocer los sentimientos que están en ti, pero sin dejar que manipulen y condicionen tus reacciones como si no tuvieses alternativa. 

De alguna forma el camino es a la inversa, has de “subir” a la cabeza: pasar el impulso emocional por el filtro racional, analizarlo para quitarle fuerza y distanciarse de las emociones. 

En este proceso te ayudará mucho respirar concientemente.

Cuando se inicia este camino hacia “arriba”, uno piensa que es suficiente con decretar que “nunca jamás me veré arrastrado por las emociones”, pero no es así. Las emociones con su enorme impulso, nos llevan a su terreno en contra de nuestra voluntad, por lo que podemos sentirnos frustrados. Pero la clave está en seguir observando, respirando y reteniendo la respuesta habitual. 

A base de práctica continua es como se va abriendo una grieta, un pequeño espacio de silencio entre el impulso que tiende a disparar nuestras emociones y la respuesta emocional misma. En ese espacio vacío radica la capacidad de comenzar a dar una respuesta distinta, menos impulsiva.        

 

 

Auto-Dominio 

El tema de la inteligencia emocional está relacionado con el auto-dominio, es decir, con la capacidad de ser uno mismo quien conduce sus reacciones. 

El auto-dominio evita que sean las emociones incontrolables, las experiencias del pasado, la hiper-intelectualización o los prejuicios, los que impulsan inevitablemente a una respuesta repetitiva. 

La reacción emocionalmente sana, es la que se ajusta a las circunstancias actuales, la que no nos genera más problemas en el presente ni en el futuro. A veces esto significa poner de lado las emociones para no expresarlas; y en otras ocasiones silenciar la mente para darle rienda suelta a los sentimientos.

En resumen, unas sencillas recomendaciones para aprender a distinguir la diferencia podrían ser éstas: 

 

¿Cuándo Manifestar Las Emociones?
  • Si te hacen sentirte conectado con lo que sientes profundamente en el presente (aunque lo hayas estado intentando negar en todas las formas posibles).
  • Cuando al hacerlo te liberan de una carga que te permite estar reconfortado.
  • Si te llevan a la forma de ser opuesta a tu habitual. Por ejemplo, si te acercan a la ternura cuando normalmente eres duro, es decir cuando te equilibran.
  • Cuando se pueden expresar sin que hagas daño a nadie ni a ti mismo.
 
¿Cuándo Retener Las Emociones?
  • Cuando se trata de emociones que te enganchan y luego tienes dificultades para salir de su energía nociva.
  • Si son emociones muy vicerales, impulsivas, y que sabes que van a generarte (o a tu entorno) malas consecuencias.
  • Cuando lo que sientes es en realidad fruto de experiencias pasadas que no tienen que ver en realidad con tu presente, aunque éste te las recuerde.
 
 

Si quieres profundizar en este tema, te invito a una charla online gratuita el jueves 6 de mayo, del 2021 a las 7 PM hora de España. Solo has de conectarte con este link a la reunión de ZOOM (código de acceso 412153 ) o usando el ID de la reunión: 830 0754 9497

También la puede ver en el Instagram de Espacio Impulso.

 

Un saludo y mis mejores deseos.

Aldo Barragán

 

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