Los Errores de la Felicidad. Cómo Fomentar la Felicidad

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La felicidad está en el podio de las cosas más deseadas en la vida. Todos nos preguntamos cómo fomentar la felicidad ya que es un meta llena de confusiones que puede crear infelicidad si es malentendida

La publicidad nos quiere hacer pensar que la felicidad es un estado derivado de tener cosas y experiencias. Es un cliché decir que tal presunción es falsa, pero aun así caemos en este engaño más de lo que pensamos y dejamos de fomentar la felicidad.

Sin darnos cuenta vinculamos la idea de tener y de hacer. Pensamos que si tenemos mucho -dinero, propiedades y posesiones- podremos hacer siempre todo lo que queramos y seremos felices.

Bajo esta confusión se tienen todas las papeletas para sentir insatisfacción constante ya que nunca nadie logra que las cosas siempre sean a su entero agrado.

 

Satisfacción Real

Afortunadamente cuando la mayoría de la gente reflexiona reconoce que fomentar la felicidad está más cerca del “ser”, lo cual es más duradero e intrínseco, que del “tener”. Tiene más que ver con nuestro interior, con ser uno mismo, con desarrollar nuestro potencial, con la auto-estima y con darle sentido a nuestra vida. Otras cosas que la aumentan son el hecho de ser cariñosos con las personas que nos rodean, ayudar a la sociedad o ser coherentes con nuestros valores.

Aun así, en el día a día nos es habitual acabar corriendo como locos, abrumados y agobiados buscando cosas y experiencias, es decir buscando que el “tener” y el “hacer” nos hagan felices. ¿Por qué?

La razón exacta la desconozco, pero fantaseo que tiene que ver con algunas de estas siguientes cosas.
 

Cuatro Ladrones de Felicidad

Ejemplos de vida a nuestro alrededor.

Escasean las referencias de personas que sean felices “siendo”. En cambio abundan los ejemplos de personas que sienten tener motivos para no ser felices hoy aunque digan estar en el camino de serlo algún día. Así que una muy buena cosa que puedes hacer para fomentar la felicidad es convivir con aquellos que son felices y aprender de su ejemplo.

Miedos que obstruyen la felicidad.

Más fuertes que el razonamiento y muy bien escondidos, los miedos nos condicionan. Miedos a no tener, a la escasez, a lo que digan los demás, a que la vida transcurra fuera de nuestro “control” imaginario. Incluso en un nivel superior, hay miedo incluso a la felicidad misma.

Como señala la terapia gestalt, mientras que estos temores no sean afrontados, nos seguirán dominando y limitando.

Los pensamientos que acaban anidando en la cabeza.

Empujados por la publicidad y las odiosas comparaciones, muchos pensamientos que acaban acaparando nuestra atención no promueven la felicidad interior. Lo triste es que nos acostumbramos a ellos y les dejamos anidar en la mente. Una vez esto sucede, la trampa invisible se auto-sostiene y solo se ve en momentos de reflexión.

Es como una mentira que tras repetirse mil veces pasa a considerarse verdad.

Trascender los malentendidos requiere esfuerzo y trabajo interior.

Cambiar la visión y la actitud predominante de la felicidad por una visión saneada requiere de un trabajo de desarrollo personal. Esto implica reflexión, conciencia, discernimiento, valentía y ciertas renuncias, por lo que no es fácil.

Incluso por momentos es doloroso, así que por mas benéfico que resulta realizar esta transformación hay quieres prefieren seguir funcionando como en la actualidad (al fin y al cabo están acostumbrados).

 

El Cambio es Posible

A pesar de todo lo anterior muchas personas avanzan en estas reflexiones y van a su ritmo desenmascarando los engaños de una felicidad mal comprendida. A la hora de establecer sus prioridades de vida, más y más gente ha comprendido porqué en la cima de la pirámide de Maslow se encuentra la auto-realización y no la felicidad.

La felicidad intrínseca solo puede ser consecuencia de avanzar en la auto-realización, la sanación y el crecimiento personal, y no de las propiedades materiales.

Dicha comprensión representa un cambio en el enfoque de vida que mejora la manera de ser, de estar, los pensamientos, las emociones y los actos que hacemos.

Y en cuanto a la felicidad extrínseca, es decir originada por cosas externas, solo cuando se ha interiorizado dicha comprensión se pueden seguir deseando tener cosas materiales y experiencias, comprendiendo el tipo de felicidad real que puede esperarse de ellas. Es decir, una satisfacción temporal que volverá eventualmente a diluirse.

Entenderlo con claridad nos permite no pedirle “peras al olmo”.

 

¿Un medio o una finalidad?

Otra consecuencia de una compresión correcta es evitar perder de vista la razón por la cual deseamos lo que deseamos. Con frecuencia dejamos de percibirlo como un medio para ser felices y lo convertimos en una finalidad en sí. Cuando esto sucede, ya no queremos el teléfono, el coche o el viaje por que nos hará mas felices sino que simplemente los queremos, y al no tenerlos, somos infelices.

La incongruencia salta a la vista: quieres algo para ser mas feliz pero al no tenerlo eres infeliz.

Ojalá y cada uno valore a conciencia qué metas quiere tener en su vida y que actúe en consecuencia hasta que sean realidad. Fomentar la felicidad está en tus manos con acierto y madurez.

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