Empoderar ¿Una Palabra En Desuso?

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Empoderarse es un proceso de re-educación que permite llegar a utilizar todas las capacidades latentes que están en nuestro interior. Ante la manifestación de este potencial se interponen, como barreras aparentemente infranqueables, las formas de ser y de actuar a las cuales ya estamos muy acostumbrados, y que nos limitan.

 

Empoderar ¿Una Palabra En Desuso?

Empowerment. Cada vez se escucha más el término en castellano que traduce esta palabra del inglés. Le llaman “empoderar”, y aunque la Real Academia Española (RAE) dice que empoderar es una palabra en desuso (sugiere el uso de “apoderar”), en realidad el concepto que transmite está, afortunadamente, cada día más presente en nuestras vidas.

Vamos por partes. El término que sugiere la RAE, se define como “hacerse poderoso o fuerte; prevenirse de poder o de fuerza”. No es de extrañar que los ámbitos en los que se usa la palabra empoderar, prefieran ésta sobre aquella, ya que “poder” y “fuerza” pueden tener una connotación de control malintencionado sobre los demás, que no es lo que interesa (basta recordar que una acepción de “poder” es “ser más fuerte que alguien, ser capaz de vencerle”).

Lo que interesa destacar al usar explícitamente la palabra empoderar en vez de apoderar, es un proceso en el cual el individuo (también podría ser el colectivo o una organización) se hace más dueño de sí mismo; aumenta su uso libre y sano de todas sus capacidades; mejora su confianza en sí mismo; y aumenta su capacidad de interactuar con otros desde una base de igualdad y no de desventaja, entre otras cosas… Es un proceso interno que no tiene que ver con lo que sucede en el exterior, y para nada se trata de una competencia con lo externo, aunque claro está que sus consecuencias se manifiestan en el exterior, y lo afectan.

Por poner un ejemplo, las mujeres se han ido empoderando paulatinamente desde inicios del siglo 20. Gracias a esto se han reconocido capaces de trabajar fuera del hogar, de ocupar los mismos puestos que los hombres, de hacer su aportación a la sociedad por medio del voto y la participación en la vida política etc., etc. En realidad las mujeres siempre fueron capaces de todas estas cosas, solo faltaban las condiciones para que se reconocieran ellas mismas (y la sociedad que las rodeaba) capaces.

Empoderarse es un proceso de transformación que puede vivirse en ocasiones como una re-educación. Una re-educación para llegar a utilizar todas las capacidades latentes que están en nuestro interior. Ante la manifestación de este potencial se interponen, como barreras aparentemente infranqueables, las formas de ser y de actuar a las cuales estamos acostumbrados, ya que para bien y para mal, el ser humano se acostumbra con facilidad a las cosas y circunstancias que ha vivido. Así pues, una persona mal acostumbrada a definirse como incompetente, perezosa, encallada en sus circunstancias de vida y no merecedora de mejoras, tendrá que re-educarse, por decirlo de alguna manera, hasta irse empoderando en una nueva forma de ser y de verse a si misma.

En estos tiempos donde tenemos cubiertas nuestras necesidades básicas, y donde hemos comprobado que la felicidad no está en lo exterior, es normal que haya cada vez más personas viviendo procesos de empoderamiento; giros en positivo a sus vidas, que les hacen sentirse más satisfechos, más realizados, en armonía con ellos mismos y con su entorno, aunque la palabra que lo hace posible esté en desuso.

FIN.

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