Creencias, Afirmaciones e Interpretaciones

/ / Coaching, Desenvolupament Personal
Las creencias conllevan el peligro de una trampa en la que uno entra sin darse cuenta. Quedarnos atrapados por nuestras creencias sin reconocerlas como tales, nos lleva a perder buenas oportunidades y nos aleja de una actitud más sana y abierta. ¿Qué las distingue de las afirmaciones? ¿Cómo funcionan las creencias limitantes?  ¿Qué las distingue de las afirmaciones? En este artículo lo resumimos a fin de evitar su trampa. 

Dentro de la compleja psique humana el apartado de las creencias requiere, por derecho propio, un particular y extenso capítulo. Veámos cuáles son sus características principales:

Las absorbemos del entorno. Aquello que “cree” nuestro entorno (en términos generales) nos aporta un bagaje cultural que nos afecta directa e indirectamente como personas y nos permite sentirnos aceptados por el mismo.

Tienen el peso de nuestras experiencias. Está claro, lo que vivimos en el pasado lo proyectamos a situaciones actuales, con más o con menos acierto.

Las necesitamos ya que nos dan un marco de referencia donde sentirnos seguros y en control. Nos aportan referencias sobre lo que es el mundo y cómo movernos en él, haciéndonos sentir conocedores de lo que sucede y por lo tanto en control y seguros, lo cual reduce la incertidumbre.

Tienden a permanecer hasta que “algo” hace que cambien. Una experiencia nueva o un “darse cuenta” profundo puede derrumbar creencias hasta entonces firmes, y abrir así el camino para que, tras un lapso de desconcierto, cambien nuestros puntos de vista.

Son interpretaciones, distintas de las afirmaciones. Mientras que las afirmaciones las pueden corroborar todas las personas, las creencias son opiniones, son interpretaciones. Por ejemplo, si digo “está lloviendo” y es verdad, es una afirmación, no es una creencia; si veo el cielo nublado y digo “va a llover” es una creencia, la cual pueda al final resultar cierta o no.

Las creencias se hacen visibles por medio de los actos. Nunca verás una creencia, pero si verás la acción que producen, es decir su consecuencia. Según las creencias que tengas sobre un determinado tema, estarás dispuesto a hacer unas acciones u otras.

La cadena suceso– creencia – interpretación- reacción

Tras cualquier suceso o hecho importante que percibimos intervienen nuestras creencias (al igual que nuestras emociones, conocimientos e intuiciones) con un papel muy destacado, ya que influenciados por ellas, le daremos al suceso un significado, una interpretación o valoración que nos permita etiquetarlo como “bueno”, “difícil”, “una oportunidad” o lo que sea. En base a esta interpretación, que como tal es objetiva, variable y cuestionable, damos una reacción en consecuencia. Por ejemplo, creemos que le caemos mal a alguien, nunca nos ha dicho una mala palabra pero su forma de hablar y de actuar nos hace creerlo. Ante esa persona, estaremos todo menos neutros, o bien estaremos más a la defensiva, más esquivos, o indiferentes-agresivos, en cualquier caso, la creencia nos hará interpretar sus gestos de una forma que nos conducirá a responder con cierto tipo de reacción que, además, posiblemente acabará reforzando nuestra creencia.

Lo anterior es inevitable, y hasta aquí no hay problema. El problema o trampa surge cuando, siendo la interpretación de los hechos algo que sucede tan rápido y automático, no reconocemos que precisamente es una interpretación, lo cual nos lleva a pensar que los sucesos son los que provocan la reacción que tenemos, cuando en realidad no es así; los sucesos nunca provocan la reacción específica, la reacción concreta la provoca siempre la interpretación.

Cuando llevamos esta trampa al terreno del desarrollo personal, entendemos que algunas de nuestras creencias pueden ser más un obstáculo que una ayuda a la hora de intentar cambiar para bien cosas de nuestra vida. En el mundo del coaching y de la terapia a las llamamos “creencias limitantes” pues nos frenan como un lastre interno complejo de soltar por cuenta propia.

Con frecuencia se escucha que para madurar, para dejar atrás actitudes que ya no sirven y que limitan nuestra plenitud es necesario abrirse a nuevas posibilidades. Es totalmente cierto, y lo que dicha apertura implica es el abrirse a la posibilidad que algunas de nuestras más arraigadas y defendidas creencias no tengan razón de ser, que no lleguen nunca a ser afirmaciones. Reconocer esto implica valentía y sinceridad, pero solo de esta manera se abre la puerta a nuevas creencias que darán pie a interpretaciones y acciones más útiles en nuestra constante búsqueda de la felicidad.

—————

La temática de este artículo está relacionada a los servicios de coaching y terapia Gestalt de Espacio Impulso. Pide tu primera sesión y deja atrás lo que ya no te sirve.

info@espacioimpulso.es
Telf. 622 339 881

¿Quieres tener más recursos para tu bienestar?

Te comparto mis conocimientos y herramientas para superar obstáculos, mejorar habilidades y aumentar tu conciencia

SUBIR